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Mi
primera experiencia con las sopas perotas fue hace varios años.
Como un giri, así nos llaman a los extranjeros en Andalucía,
nunca había oído hablar de ella. Unos vecinos españoles
nos invitaron a almorzar en su casa del campo un fin de semana.
Nuestros anfitriones nos explicaron que las sopas perotas fueron
una forma muy barata de alimentar a grandes familias en un pasado
de economía muy precaria. Después tomarnos un aperitivo
de chorizo con una cerveza, nos pusieron a trabajar pelando y cortando
cebollas, patatas, tomates y desmenuzando cantidades enormes de
pan duro de tres días. Cuando los ingredientes estuvieron
preparados empezó el trabajo de los expertos, así
que cortésmente nos hicieron a un lado. Obviamente elaborar
las sopas era un asunto serio aunque el matrimonio que la preparaba
estaba en una conversación muy animosa sobre los métodos
más antiguos para preparar este plato. Mi curiosidad se incrementó
cuando me fijé como el marido presionaba la mezcla con una
cuchara de madera enorme mientras su esposa calibraba la cantidad
de aceite y agua que tenía que agregar, de tal forma, que
lo iba haciendo poco a poco hasta que consiguieron una consistencia
perfecta.
Tras esto, llegó el gran momento, nos sirvieron unos platos
de sopas demasiado abundantes y nuestros anfitriónes nos
miraron tan cuidadosamente como habían mirado la sopa hirviendo
en la cazuela.
"No les gusta," dijo el marido, entendiendo perfectamente
y con un poquito de decepción. Su esposa convino.
"No, no," protestamos, tan cortésmente como fue
posible, empujando la mezcla en nuestras platos, "es solos
que nunca hemos probado una comida como ésta"
La siguiente vez que probamos las sopas perotas fue varios meses
más tarde en la feria de Álora, donde se quemó
un gran número de madera para cocinar en la plaza unas sopas
perotas con las que alimentar a una muchedumbre, para festejar también
había cerveza, vino y flamenco. Era un día muy caluroso
y la hoguera para cocinar propiciaba más calor. Tomamos un
poco de sopas y de vino, mientras nos oíamos la guitarra
y el flamenco; entonces, junto con la mayoría de los giris,
nos marchamos para encontrar una lugar más fresco, conviniendo
que quizás las sopas perotas fueran un plato al que se le
tomaba el gusto con el tiempo o la herencia.
Nuevamente volvimos a tener otro encuentro con las famosas sopas
perotas. Fue en octubre en la Plaza Baja, este acontecimiento se
ha convertido en uno de los más importantes del pueblo celebrándose
todos los años el primer sábado de octubre y convirtiéndose
en uno de los acontecimientos más importantes del pueblo
y con más reclamo turístico. Este año se ha
celebrado el V Día de las Sopas Perotas, había mucha
gente y con todo el respeto del mundo a la cultura española
y su gastronomía, pensé en recoger las opiniones de
los españoles sobre este plato en vez de poner las mías.
No entendía el interés de la gente y eso hizo aumentó
mi misterio. Pregunté a la gente de alrededor
- ¿Te gusta las sopas perotas?
- A mí no - me dijeron en varias ocasiones, a menudo meneando
el dedo en forma negativa con una risita.
Apenas pude encontrar a alguien que le gustara. No obstante en la
Plaza Baja la muchedumbre se hinchó, el entusiasmo creció
y juzgando por la cola que esperaba para pedir su porción
de sopas perotas, asumí que no había preguntado a
la gente adecuada. Pedí más opiniones y salió
la verdad ¡La amaron!
"Mm, muy bueno," dijo una señora, mirando rápidamente
por encima de su plato, demasiado ocupada para preocuparse en conversación
alguna.
Entonces le pregunté al hombre, con quien había conversado
en medio inglés y español acerca del pueblo, que cómo
estaban las sopas.
Me dijo:
"Sí, me gustan mucho, pero esto no son realmente sopas
perotas”
¿Qué son entonces las sopas? Pregunté
Él rió y señaló alrededor, las caras
excitadas y felices, los trajes coloridos de los niños de
la Escuela Municipal de Danza que iban a bailar, los stands exhibiendo
productos locales, artesanía, etc. que habían puesto
en la plaza, "Es una fiesta," explicó. "La
gente está aquí para celebrar la vida, disfrutar del
buen tiempo, gozar de estar juntos, eso es lo que esto significa."
Y entonces entendí. ¿Pero me gusto la sopa perota?
¡Yo, no! Pero estuve gozando del ambiente. |